Todo el esfuerzo y sentido del proceso de enseñanza-aprendizaje está dirigido al logro de un aprendizaje autónomo, a aprender a aprender, proceso en el que el sujeto es capaz de continuar con los conocimientos ya adquiridos, su propio proceso de desarrollo, sin la continuación de la simple transmisión de conocimientos.
El aprendizaje implica un cambio más o menos permanente de conducta surgida como consecuencia de la práctica realizada, dirigido al logro de la reorganización de las estructuras internas del alumno, de los conocimientos, saberes y destrezas ya adquiridos.
Todo proceso de aprendizaje comprende las siguientes etapas:
1. Sensibilización: puesta en marcha de este proceso en el que influyen factores tales como la motivación y los conocimiento previos adquiridos por el individuo.
2. Adquisición: comprensión, retención y transformación de los conocimientos de forma que puedan saber utilizarse en cualquier circunstancia.
3. Personalización: el sujeto hace propio esos conocimientos y es capaz de reorganizarlos, ampliando profundizando en su comprensión y aplicación.
4. Recuperación: el sujeto es capaz de recuperar y aplicar esos conocimientos en el momento oportuno.
5. Transferencia: el individuo utiliza esos conocimientos en otras circunstancias o ámbitos diferentes a los que se produjo el aprendizaje.
6. Evaluación: comprueba si todo el proceso ha logrado los objetivos previstos.
Aprender a aprender es la nueva cultura del aprendizaje que implica una educación generalizada a todos los individuos, junto con la necesidad de una formación permanente; una saturación informativa como consecuencia de los nuevos sistemas de comunicación; un conocimiento descentralizado y diversificado extraído de múltiples fuentes de información y una multiplicidad de contextos de aprendizaje.

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