domingo, 17 de mayo de 2009

En relación a las tres etapas en las que podemos dividir la adultez, que recomendaciones harías para cada una de ellas


La etapa de la adultez se caracteriza por la adquisición de un mayor equilibrio y estabilidad personal y social en posesión de un autoconcepto más definido, aumento de la madurez, autonomía, responsabilidad... Aunque su extensión es relativa ya que depende de factores sociales y culturales, entendemos que abarca desde los 18 a los 65 años donde tienen lugar cambios intelectuales, físicos y varían sus necesidades. La motivación por satisfacer esas necesidades está ligada con el tipo de educación que se reciba.

Todos estos cambios son agrupados en tres etapas, en cada uno de ellas se debe de dar un tipo de enseñanza y recomendaciones diferentes que le sirvan al individuo a desenvolverse adecuadamente en su vida diaria y contribuya a su desarrollo personas y social.

Adultez temprana: abarca desde los 18 hasta los 34 años, donde las personas se enfrentan por primera vez al mundo laboral, a la formación de una familia y a la ejecución de sus derechos cívicos y políticos al obtener el acceso a la edad legal. Por ello, la educación debería estar orientada al desarrollo de una mayor madurez y autonomía mediante la formación para la ocupación de un puesto de trabajo, así como la transmisión de conocimientos sobre los derechos y deberes que se deben de cumplir para ser un buen ciudadano.

Adultez media: abarca desde los 35 a los 64 años, en el que se consolida los roles profesionales y sociales de los individuos, por ello se debería de trabajar desde esta perspectiva en una mayor productividad intelectual y artística, y un máximo grado de autorrealización. Sin embargo, se produce una disminución de sus funciones físicas que pueden posibilitar el alejamiento forzoso del mundo laboral sí se contrae una enfermedad, o bien por causas debidas al mercado laboral. Frente a esto, a las personas en este tramo de edad se les debe proporcionar información sobre la educación para la salud en cuanto a los cambios que se producen conforme se va avanzando en edad. También sería conveniente fomentar el deporte para mantenerse en el mejor estado físico posible o por lo menos aceptable.

Adultez tardía: abarca desde los 65 años, en el que disminuyen las actividades sociales como es la retirada del mundo laboral, la vida se ve desde una óptica muy distinta ya que varían los intereses ya que éstos son menos intensos. Aparecen las afecciones crónicas y se produce un descenso de la capacidad intelectual y para el trabajo físico. Frente a las personas que comprenden esta etapa de vida, deben ser formadas para aceptar su retirada del mundo laboral y orientarles para que en el tiempo que disponen en ese momento pueda ser utilizado para realizar tareas que durante su anterior etapa en el mundo laboral quedaron pendientes, como puede ser incluso, matricularse en el aula de la experiencia de la universidad, dedicarse a prestar sus servicios a la comunidad, participando en planes diseñados por los ayuntamientos, participando en tareas de formación dada su experiencia y que pueda ser transmitidas a los jóvenes. En conclusión, toda la formación debe ir orientada a que estas personas se sientan útiles para la sociedad.

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