La vida de Grundtvig tiene lugar en una época de grandes cambios en la sociedad de Dinamarca, tales como el establecimiento de la obligatoriedad escolar y la configuración de un proceso hacia la democracia que requería para Grundvitg la necesidad de impartir educación a las clases bajas para que éstos pudieran participar de forma eficaz en las asambleas consultivas mediante la necesidad de crear escuelas populares de adultos y estableciendo planes educativos.
Escribe una obra en el que aparecen los primeros indicios de las futuras escuelas secundarias populares donde se deberá potenciar la capacidad de los individuos para despertar y cultivar el amor por la patria así como afianzar y enriquecer la escuela materna mediante la transmisión de conocimientos que se den en el día a día y que a su vez éstos broten de la propia vida de cada persona.
Estas escuelas de Grundvitg encarnan “la palabra viva” que se sustenta en el intercambio de experiencias personales entre los profesores y los alumnos que viven y trabajan de manera dinámica y conjuntamente, el profesor deberá consultar todos los asuntos importantes al Consejo Escolar formado por los propios estudiantes. La educación de estas escuelas será cuestión de reciprocidad viva y no de formación profesional o instrucción formal.
Para Grundvitg las escuelas secundarias populares estarán formadas por estudiantes de diferentes estratos socioeconómicos y distintas edades.
En el año 1847 el soberano inaugura la primera escuela secundaria danesa que sin embargo no cumplía con todas las ideas del pensamiento pedagógico de Grundvitg.
Fueron otros, como Kold, quienes desarrollan este movimiento de las escuelas secundarias populares, mientras Grundvitg abriga la esperanza de la creación de una gran escuela estatal en Soro.
En Askov se funda una de las escuelas que se convierte en modelo a imitar de las demás. En ella, se intentaba preservar al máximo todos los aspectos de la cultura danesa evitando que fuera aplastado culturalmente por naciones más poderosas.
Estas escuelas adaptaban sus programas a los estudios de los alumnos y desempeñaban un papel muy importante en sus vidas por ejemplo, la escuela de Manniche ayudó a los agricultores del país a desarrollar sus capacidades para que conservaran sus empleos y pudieran volver a su lugar de origen.
Finalmente fueron fundadas 54 escuelas secundarias aunque en los últimos años éstas han llegado al centenar en Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia y en Alemania y Polonia el movimiento ha permanecido activo.


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